miércoles, 31 de agosto de 2011


Teorías científicas a través del pensamiento científico.
Es probable que el cosmos, integrado por todo aquello que pertenece a la realidad, tuviera su origen hace unos
10,000 a 20,000 millones de años. La región específica del cosmos en la que se encuentra nuestro planeta es
el universo denominado vía láctea. Por universo se entiende un conjunto formado por millones de estrellas,
aunque el vulgo suele aplicar este nombre al cosmos entero. El sol es una estrella de medianas dimensiones
situada aproximadamente a dos terceras partes de la distancia entre el centro y la periferia de la Vía láctea. El
sol y sus satélites planetarios constituyen el sistema solar. La teoría más aceptada sobre el origen del cosmos
establece que éste surg hace muchos millones de años como resultado de una descomunal explosión de
materia densamente condensada: teoría del big bang o de la gran explosión. Los vestigios de esa antiquísima
explosión se han estudiado mediante poderosos telescopios que hoy día captan la luz emitida hace millones de
años por estrellas muy lejanas.
Quizá nuestro sistema solar surgió como una nube giratoria de gases que acabaron por  condensarse formando
el sol y los planetas. La Tierra debió iniciar su existencia como una masa gaseosa, pero después de un tiempo
se formó un núcleo de metales pesados como el níquel y el plomo. Por encima de ese núcleo hay un manto
grueso y, finalmente, una corteza relativamente delgada que constituye la superficie del planeta. Una teoría
postula que en un principio la Tierra era fría, pero que se calentó al generarse colosales fuerzas de compresión
durante la sedimentación y la síntesis de los materiales del núcleo. La radiactividad también produjo enormes
cantidades de calor. Después de unos 750 millones de años, la Tierra se enfrió lo suficiente para que se
formara la actual corteza. Así, puede decirse que vivimos en un planeta relativamente frío.
El universo en el cual nosotros vivimos no es el único en el cosmos y se asemeja a otros tipos de universos.
Asimismo, el Sol no es un tipo especial de estrella. Tampoco es rara su posición y, en cuanto a dimensiones,
cabe decir que es de mediana estrella. El planeta Tierra es más grande que Mercurio pro mucho más pequeño
que Júpiter o Saturno.
Todas las teorías científicas acerca del origen de la vida exigen que la edad de la Tierra sea de varios miles de
millones de años. Se tienen pruebas que apoyan esa suposición. Una de las líneas de evidencia se basa en la
observación de otros universos y en los estudios de las atmósferas de nuestros planetas vecinos.
Son dos las principales teorías acerca del origen de la vía. La teoría creacionista, basada en gran medida en la
narración bíblica del Génesis, afirma que la Tierra no tiene más de 10,000 años de edad, que cada especie fue
creada por separado durante un breve lapso de actividad divina ocurrido hace unos 6,000 años y que cada
especie tiene a mantener a través del tiempo su peculiaridad única y bien definida. El creacionismo científico,
un replanteamiento reciente de la teoría creacionista postulado por un  grupo de geólogo e ingenieros
conservadores, fue causa en Estado Unidos de una serie de infructuosas batallas legales provocadas por los
fundamentalistas, quienes se empeñaban en que los sistemas escolares laicos estadounidenses incluyeran la
teoría creacionista como parte de las clases de biología, en las que por supuesto se enseña el concepto de
evolución.
La otra teoría (evolucionista) afirma que la vida surgió en un punto selecto ubicado en el extremo superior del
espectro continuo de ordenamientos cada vez más complejos de la materia. Es decir, que cuando la materia se
vuelve suficientemente compleja aparecen las características asociadas con la vida. A pesar de que ésta es una
teoría mecanicista, en ella se dio cabida a epifenómenos biológicos como el amor, la conciencia, la moralidad,
etc. cualidades que aparecen en las formas biológicas más danzadas; por ejemplo, el ser humano. Los biólogos
se inclinan por un origen natural de la vida.     
Hipótesis de Alexandr Ivánovich Oparin
En la teoría mecanicista de la vida se postula que la mejor manera de explicar las complejas reacciones de los
seres vivos es recurrir a las propiedades de sus partes componentes, además, se afirma que una ordenada
serie de fenómenos de causa y efecto condujo al surgimiento de la vida a partir de conjuntos de sustancias
inorgánicas sencillas, las cuales fueron convirtiéndose en macromoléculas orgánicas cada vez más complejas.
A. I. Oparin presentó a sus colegas soviéticos en 1924 una clara y rigurosa explicación de cómo pudo haber
acontecido esa evolución de la vida a partir del reino abiótico de la química y la física. Para 1936, sus ideas ya
habían sido aceptadas en el mundo entero.
La hipótesis de Oparin principia con el origen de la Tierra hace unos 4,600 millones de años. Es casi seguro
que la atmósfera primitiva era reductora, quizá con altas concentraciones de metano (CH
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), vapor de agua
(H2O), amoniaco (NH3) y algo de hidrógeno (H2). Una atmósfera de esa naturaleza debió promover la síntesis
química. Conforme la Tierra se enfrió, buena parte del vapor se condensó para formar los mares primitivos.
La mayor parte del trabajo experimental de Oparin se relacionó con la exploración de las propiedades  de los
coacervados y su posible participación en la evolución de las primeras células vivas. En opinión de este
científico, desde las primeras etapas del desarrollo de la materia viva debió haber síntesis de proteínas a partir
de los aminoácidos.
Stanley Miller dio apoyo experimental a la idea de Oparin de que las condiciones y las moléculas inorgánicas
simples de la atmósfera primitiva del planeta tenían  realmente la capacidad de combinarse para formar
moléculas orgánicas de los seres vivos. Miller, quien fue discípulo del premio Nobel Harold Urey (University of
Chicago), dispuso un aparato de Tesla que producía pequeñas cargas eléctricas en el interior de un sistema
cerrado que contenía metano, amoniaco, vapor de agua y un poco de hidrógeno gaseoso. Los resultados de
esa estimulación enérgica de una atmósfera parecida a la de la Tierra primitiva fueron asombrosos. Se formaron
diversas moléculas orgánicas entre las que se destacaron cetonas, aldehídos y ácidos, pero lo  más importante
de todo fue que se sintetizaron aminoácidos. Dado que las proteínas son indispensables para la estructura y el
funcionamiento de las células vivas.

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